
Hoy deseamos explicar la diferencia entre enfermedad y dolencia, todo ello por cierto desde la visión Kun-Li, una visión cuántica que esperamos sea un aporte a la integración de las medicinas. Para comprender la diferencia entre enfermedad y dolencia, se requiere tener la mente abierta y una actitud de “puede ser posible”.
La enfermedad pertenece al cuerpo físico y generalmente se considera que es causada por elementos externos como virus, bacterias y otros. La dolencia es algo interno poco fácil de explicar. Es como un sentirse mal sin motivo aparente, es algo que se siente en lo interno, como un cansancio emocional, un abatimiento, una debilidad inexplicable; ello se debe a un quiebre en la energía esencial del cuerpo cuántico. La dolencia se anida en la Inteligencia Vital o entidad viva afectando a la vitalidad y al estado de Ananda, es decir, al natural estado de bienestar, en cambio la enfermedad se localiza en el cuerpo físico concreto con dolor concreto en alguna parte concreta. Así se explica que una persona puede padecer de una enfermedad y no sentirla. También es posible encontrarse en la práctica clínica con personas que experimentan una dolencia sin experimentar una enfermedad física. Las enfermedades llamadas psicosomáticas son dolencias y no enfermedad, por ello a diferencia de la medicina convencional que sólo tiene paliativos, tanto la Medicina Cuántica como la Medicina Bioenergética Kun-Li tiene una propuesta terapéutica holística.
EL NECESARIO TRABAJO EN EQUIPO
En nuestra Escuela estamos convencidos de que cuando los profesionales de la salud adquieran conocimientos en Medicina Bioenergética Kun-Li y comprendan la correspondencia entre enfermedad y dolencia, los tratamientos de las enfermedades se realizarán para tratar simultáneamente enfermedad y dolencia o viceversa. Así surge la necesidad de un trabajo en equipo con especialistas médicos, doctores en Medicina Cuántica (Doctor of Nephesh) o terapeutas cuánticos Kun-Li, doctores en Bioenergética o terapeutas Bioenergéticos Kun-Li, técnicos en acupuntura, técnicos en reflexología, etcétera. El etcétera en este contexto es muy importante para quien haga de jefe o coordinador del equipo de salud. Es el Coordinador quien debe decidir, teniendo presente al momento de seleccionar la o las técnicas a aplicar, las condiciones particulares de la enfermedad, condición de Energía Esencial y vitalidad de cada enfermo. Un profesional debidamente calificado puede reconocer el estado de salud y discernir tipo, tiempo y ritmo de las aplicaciones terapéuticas.
Las causas internas de toda dolencia se encuentran consolidadas en el cuerpo mecánico cuántico. Ésta es una entidad viva en cada persona, única en esencia, también única en su estado onírico debido al acondicionamiento a que ha sido sometida; por ello mantiene una particular imagen de la vida. Esto puede dar fortalecimiento o debilitar el potencial esencial. El debilitamiento de la vitalidad esencial dará lugar a las enfermedades físicas, proveniente de estados latentes, que pueden convertirse o ser considerados agentes externos.
En la dolencia participa el entorno ambiental y mental. El entorno mental afecta directamente al cerebro no sólo en su relación directa con los órganos físicos, sino también con la imagen interna de sí mismo y de la enfermedad. Ello sumado al sentimiento asociado, afectará a la entidad cuántica, tanto en su morada como en su función. De ser permanente, tal radiación afectará al Mahatma, tanto en su función como en su Esencia. Una imagen mental negativa afecta al cuerpo a través de su representación en el cerebro, esto se puede entender si se conoce la conexión cerebro-cuerpo, y también la relación del sistema nervioso con los mecanismos psiconeuroinmunológicos, es decir, los mecanismos de precipitación que utiliza el cuerpo-mente para manifestar en el cuerpo físico los contenidos mentales y emocionales.
Con todo lo señalado es posible comprender que la enfermedad física puede tener varias causas, es decir, causas externas, internas, mentales y de desconocimiento. Por ello, es aconsejable que una enfermedad sea estudiada en todos los niveles. Por tal motivo hemos sido, y seguiremos siendo, reiterativos en señalar la necesidad de un trabajo mancomunado como equipo de salud, donde se respeten los espacios del saber de cada disciplina, de cada especialista, tanto en lo físico como en lo cuántico y bioenergético.
Una enfermedad puede manifestarse con determinados síntomas en el nivel físico, determinados sentimientos y malestar en el nivel vital, y determinados errores de significación a nivel mental; todo esto conjuntamente con cierta sensación de soledad y abandono, que es la característica inconfundible de ignorar la existencia de la entidad cuántica, lo que provoca separatividad y dolor.
La medicina convencional realiza curas de los síntomas del cuerpo físico con fármacos, cirugías y radiaciones. Eso es lo convencionalmente aceptado. Si la enfermedad fuese sólo física, el tratamiento alopático sería suficiente. Pero en la realidad vemos que este tipo de curas no son suficientes. Desde la visión integral y holística no se puede negar que, en caso de urgencias como por ejemplo, peritonitis y accidentes, donde el tiempo es un factor decisivo, hay que reconocer y reiterar que se impone un accionar alopático. Es la forma de salvar una o varias vidas. Son numerosas las personas que deben su vida a los cirujanos y lo valoramos profundamente. No obstante la pregunta que surge es ¿por qué esperar llegar a esos extremos?
INCORPORACIÓN DE LA VISIÓN KUN-LI
Cuando al mantenimiento de la salud se incorpore la visión Kun-Li, existirá una adecuada educación de la población al respecto. Entonces será habitual tomar sesiones de terapia con un terapeuta Bioenergético Kun-Li, o visitar periódicamente a un reflexólogo, y tener algunas sesiónes con su acupunturista de confianza será una rutina. Lo óptimo es además conocer el funcionamiento esencial de la Vida y los fundamentos evolutivos de la Conciencia, ello evitaría llegar a perder órganos, partes y piezas para seguir respirando.
Como vimos anteriormente, hay causas de enfermedades atribuibles a la mente. No hablamos de enfermedades siquiátricas, donde hay un claro trastorno de la mente. Nos referimos al contenido de la mente atribuible a la educación familiar y al entorno.
Si la mente genera enfermedad, y en ocasiones sanación, entonces se requiere dar un salto cuántico para liberarnos de la enfermedad. La Medicina Cuántica corrige los errores de significación mental, lo que permite resolver la impresión vital que retiene el flujo de energía esencial. Ello se traducirá en un restablecimiento de la interrelación de las unidades energéticas vitales, equilibrio en los vectores de luz, recuperación de los programas morfogenéticos y normalización en el flujo de energía vital. Si esto es realizado por un experto, es indiscutible la posibilidad de recuperar las funciones de los órganos internos. La salud puede ser recuperada, a menos que interfiera alguna nueva situación que provoque un desequilibrio energético y altere nuevamente los programas morfogenéticos del cuerpo Mecánico Cuántico.
Queda entonces señalado que la enfermedad es física y que la dolencia es holística; tanto la enfermedad como la dolencia afectan a todo el micro universo que somos; la recuperación del estado de salud requiere del accionar causativo del Ser, ello permite recuperar la energía esencial.
La salud del Ser depende del estado de la Energía Esencial, y un buen mantenimiento de la Esencia requiere armonía en sus áreas de existencia. Se puede deducir que la salud es un entramado energético, vital, armónico, y no sólo ausencia de enfermedad física.
Todo parece señalar que el Creador nos hizo criaturas sanas para disfrutar el Arte de Vivir. Ello necesariamente nos lleva a ser ciertos que el estado natural de los seres humanos es la salud, armonía y larga vida.
Entrevista original de la Revista Oficial del 7º Congreso de Medicinas Complementarias (2010) de la Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental