
Una investigación única en el mundo respecto a la eficacia de terapias complementarias se está realizando en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile: un equipo de profesionales del plantel, entre ellos los doctores Ernesto Vega, David Lemus, Xiwli Germain y Andrea Chávez, estudia la efectividad de la medicina bioenergética para prevenir y detener el avance de múltiples patologías, en especial el cáncer.
En particular, el proyecto conjunto del laboratorio de Embriología Experimental y Molecular de la institución y el Departamento de Investigación y Tecnología de la Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental, que encabeza el doctor Vega, profundiza en las cualidades antiangiogénicas de estos tratamientos. La angiogénesis consiste en el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos y capilares desde un lecho vascular preexistente; bajo condiciones normales este proceso ocurre sólo durante el desarrollo embriológico, el ciclo reproductivo endometrial femenino y durante la reparación de tejidos lesionados. Sin embargo, en condiciones patológicas, como el crecimiento tumoral, ateromatosis, artritis reumatoide, psoriasis, enfermedad de Crohn, retinopatía diabética e incluso la obesidad, el proceso angiogénico se hace patológicamente excesivo y persistente.
En relación al desarrollo tumoral, la angiogénesis promueve la diseminación cancerígena a través de metástasis. De hecho, un creciente número de experiencias científicas indican que el crecimiento tumoral y la letalidad dependen del grado de angiogénesis.
“Este proyecto pretende demostrar que, con la aplicación de terapias bioenergéticas basadas en frecuencias vibracionales específicas, la angiogénesis puede modularse y controlarse y, por lo tanto, detener el desarrollo tumoral”, señala el doctor Vega. La doctora Andrea Chávez, miembro del equipo de investigación y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, presentó los primeros avances de esta investigación en el Tercer Congreso Internacional de Medicinas Complementarias, que se realizó el 6 y 7 de octubre de 2006 en el Auditorio Julio Cabello del plantel. Este encuentro fue organizado por la Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental y la ONG Despertares , y patrocinado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y el Ministerio de Salud.
Usando como modelo la membrana alantocoriónica de huevos fertilizados, el experimento parte por implantar pequeños filtros de metilcelulosa con sobrenadante de células tumorales de cáncer de mama resistente a quimioterapia (TA3), aproximadamente a los siete días de su desarrollo, ante lo cual el modelo reacciona generando abundantes vasos sanguíneos. Esto, frente a un grupo paralelo bajo las mismas condiciones experimentales, pero sin células tumorales y sólo con suero fisiológico, frente a lo cual se produce inflamación y angiogénesis, pero en menor grado. A un grupo de ellos, dentro de la cámara de incubación especialmente acondicionada, y sin intervenir físicamente, se les aplican estas terapias bioenergéticas, en dos sesiones diarias de una hora cada vez, por cinco días, puesto que el proceso total de maduración de un embrión de pollo es de tres semanas.
“La medicina bioenergética usa fuentes de emanación energética definidas, con ciertas frecuencias de vibración, y determinadas maneras de aplicarlas a través de las terapias”, explica el doctor Vega.
Más allá del cuerpo
Y es que, según añade, “la vida es mucho más de lo que apreciamos concretamente. Lo que podemos ver es aquello que tiene una energía material que vibra tan bajo que puede materializarse; sin embargo hay energías que no pueden tocarse, porque vibran más alto, como la de la luz o la del sonido, que nadie cuestiona su existencia aunque no se puedan tocar. Como humanidad, en gran parte, todavía creemos que sólo lo que se puede ver y tocar existe; pasa lo mismo en medicina. Pero el cáncer, y las enfermedades en general, tienen un ambiente no tocable: en medicina integral y complementaria se dice que el ser humano es mucho más que el cuerpo, pues tiene mente, un alma, emociones y espíritu. Cuando se desequilibran esas esferas se produce la enfermedad: los sentimientos, la mente e incluso el espíritu se pueden desequilibrar y enfermar, lo cual después de un tiempo decanta y se hace físico; por eso, habitualmente el cáncer es el resultado final de dos décadas de desequilibrios no visibles. Este experimento lo que está haciendo es ocupar tratamientos no visibles basados en determinadas frecuencias energéticas, para describir si tienen alguna acción en la modulación de la angiogénesis”.
Esa vibración, de una intensidad y frecuencia específica, están determinadas por un determinado instrumental físico eléctrico o metálico. “No es musicoterapia, la idea no es que el sujeto alcance los beneficios por la vía auditiva, sino que ordenando las vibraciones de sus electrones para lograr el equilibrio y así se prevenga la enfermedad o se detenga su avance una vez instaurada”, añade.
El meollo
Más allá de este innovador tratamiento, el doctor Ernesto Vega reitera que la mayoría de las patologías resulta ser la manifestación física de años de alteraciones en las esferas sicológicas, emocionales y espirituales, las cuales producen daño tanto por sí mismas al organismo –al modificar su adecuado patrón energético-, así como desperfilando patrones sanos de conducta, al alejar a las personas de las actitudes del autocuidado, como la alimentación equilibrada, el ejercicio y otras.
Por ello, las diferentes vías de acción que ofrecen las medicinas alternativas y complementarias apuntan a restablecer ese equilibrio en el patrón y nivel energético. Esa es la razón, añade, que explica que su efectividad es mucho mayor previniendo las enfermedades, pues un individuo armónico enfrentará de mejor manera los males.
Pero cuando ya está presente el cáncer, los resultados óptimos se alcanzan cuando se trata precozmente, “pues un tumor que ya ha crecido y se ha expandido no requiere necesariamente de angiogénesis, por lo que estas terapias no se utilizarían enfocadas en su detención, pero sí para ayudar al paciente a restablecer sus equilibrios internos y enfrentar los desafíos que conlleva este estado terminal”.
Si los resultados de la investigación que realiza el equipo del laboratorio de Embriología Experimental y Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y el Departamento de Investigación y Tecnología de la Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental dan resultados estadísticamente significativos, la etapa siguiente será la de analizar a qué nivel se producen las modificaciones orgánicas y fisiológicas que explican esta mejoría.
¿Esta terapia puede reemplazar a la medicina convencional?
No, la idea es que la complemente, porque la quimioterapia o las intervenciones quirúrgicas son necesarias para eliminar al tumor. El objetivo de este sistema es evitar su crecimiento al modular la angiogénesis, a lo que se suma la reconocida acción de este tipo de terapias en disminuir los efectos secundarios no deseados de las terapias antioncogénicas convencionales.
¿Puede un estudio así tener cabida en el actual mundo científico?
Hace una década hacer esto habría sido imposible. Ahora lo es. Vamos a ver qué pasa en 10 años más. No es fácil decirle al mundo que ha estado ciego y errado en su visión del hombre y de la enfermedad, pero cuando la evidencia es sostenida y permanente, no queda otro camino que aceptarla. Tenemos que recordar que hace algunos siglos el mundo tenía la convicción de que la Tierra era plana, situación que hoy nos parece descabellada. Creo que hoy estamos dando un impulso a la posibilidad de abrir una puerta a la medicina del futuro.
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Reportaje originalmente publicado en Boletín informativo de la Universidad de Chile