
De la cultura de los Himalayas proviene la medicina bioenergética Kun-Li, un tipo de terapia que se basa en buscar el equilibrio completo del ser, balanceando la energía vital que circunda o que posee nuestro cuerpo internamente. “Es alcanzar ese equilbrio y esa armonía a través de la medicina bioenergética, englobando todos los aspectos de la existencia del hombre”, señala la doctora Andrea Chávez, neuróloga y terapeuta.
Esta energía biológica puede alterarse internamente, estimulando la energía del mismo paciente o externamente, donde el terapista le provee energía al paciente con el propósito principal de mejorar el estado general del enfermo. Los tratamientos pueden ir desde 10 a 20 sesiones, aunque la idea es tener cambios de habituales permanentes para así no volver a caer en nuevas afecciones.
Este tema se trató en el 7º Congreso Internacional de Medicinas Complementarias durante los días 22 y 23 de octubre en el Aula Magna de la Faculta de Medicina de la Universidad de Chile.
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Hoy deseamos explicar la diferencia entre enfermedad y dolencia, todo ello por cierto desde la visión Kun-Li, una visión cuántica que esperamos sea un aporte a la integración de las medicinas. Para comprender la diferencia entre enfermedad y dolencia, se requiere tener la mente abierta y una actitud de “puede ser posible”.
La enfermedad pertenece al cuerpo físico y generalmente se considera que es causada por elementos externos como virus, bacterias y otros. La dolencia es algo interno poco fácil de explicar. Es como un sentirse mal sin motivo aparente, es algo que se siente en lo interno, como un cansancio emocional, un abatimiento, una debilidad inexplicable; ello se debe a un quiebre en la energía esencial del cuerpo cuántico. La dolencia se anida en la Inteligencia Vital o entidad viva afectando a la vitalidad y al estado de Ananda, es decir, al natural estado de bienestar, en cambio la enfermedad se localiza en el cuerpo físico concreto con dolor concreto en alguna parte concreta. Así se explica que una persona puede padecer de una enfermedad y no sentirla. También es posible encontrarse en la práctica clínica con personas que experimentan una dolencia sin experimentar una enfermedad física. Las enfermedades llamadas psicosomáticas son dolencias y no enfermedad, por ello a diferencia de la medicina convencional que sólo tiene paliativos, tanto la Medicina Cuántica como la Medicina Bioenergética Kun-Li tiene una propuesta terapéutica holística.
Para comprender a la Medicina Bioenergética (MB) es indispensable impregnarse del fondo y de la forma en que se desarrolla la Medicina Bioenergética e iniciarse en los principios filosóficos que la sustentan, un ejemplo de ello es La Ley de Suprema Armonía. Dicho principio señala un orden cósmico, un mandato y un propósito que preside los ciclos y actividades de todo ser, de todo acontecimiento y de toda forma de vida.
La Medicina Bioenergética nace de las conclusiones obtenidas en los debates realizados por sabios Himalayos o Rishis con Swamis y Sannyasis sobre la existencia, la naturaleza y el rol del hombre en todo ello. Algunas de estas conclusiones forman parte de lo que se denomino “El Arte de Vivir” y que da sustento teórico-filosófico a la actual Medicina Bioenergética Kun-Li.